Publicado en "El Correo Español-El Pueblo Vasco" el 7 de abril de 1981.

Huérfanos de maestros, los censores se las apañaban como podían.

Durante el franquismo, la censura fue un verdadero arte. Había auténticos especialistas en destrozar obras ajenas por un quítame allá esas pajas (con perdón). Es cierto que, en muchos momentos, rozaban, e incluso sobrepasaban, el ridículo. Pero también es cierto que había censores que, de no conocer la obra original, era muy difícil descubrir en que tema políticamente incorrecto para la época o en qué sexo había metido mano (nuevamente con perdón) el inquisidor.

Publicado en «El Correo» el 6 de abril de 1981.

Franco murió en 1975, pero se ve que algunos censores aficionados persistieron. Faltos de maestros, tuvieron que improvisar sus dotes, legando a la posteridad obras como las que aquí presentamos, que fueron publicadas dos días seguidos en «El Correo Español-El Pueblo Vasco», concretamente el 6 y el 7 de abril de 1981.

En ambos casos se trata de anuncios de películas de contenido erótico. No sé como sería la relación entre el periódico y las empresas anunciadoras, pero sí estoy seguro de que yo no habría pagado esta publicidad.

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